A un poeta muerto, Luis Cernuda



Análisis

Luis Cernuda homenajea en este poema, a modo de despedida, a su amigo Federico García Lorca, después de que éste haya sido asesinado paseado. A través de las estrofas del poema, va desgranando todo el sentir, toda su admiración, todo ese amor que él tenía por el gran poeta granadino.

En la primera estrofa del poeta nos describe a Lorca como ese brote verde que crece en mitad del desierto. Hay un contraste entre la vitalidad del poeta y los pueblos de la época, que son grises, oscuros y en los que el aire está completamente viciado.

Los poetas deifican muy poco a los seres humanos, o eso es lo que parece querer decir Luis Cernuda en esta segunda estrofa. Sin embargo la parte más terrenal, más oscura del ser humano y el odio son algo común a todos, cuando se dan las circunstancias. Y es en esas circunstancias cuando sale esa hiel de la que habla el poeta y que hace del ser humano un ser animal, prehistórico; de ahí la imagen de la piedra en una mano.

En la siguiente estrofa muestra al personaje del señorito, el ilustre, que sólo saber recrearse en el insulto y a rebajar a los demás y cuya conversación, su palabra, no significa nada ni para él ni para los que lo escuchan. En muchas ocasiones, lo único que hace es servir al poder establecido y colaborar con los paseos que fueron demasiado conocidos durante y después de la guerra civil.

En una nueva estrofa, habla de la vitalidad de Federico García Lorca al compararlo con la sal, elemento esencial de la vida, condimento de muchos alimentos y, en antiguas culturas, un elemento tan apreciado o incluso más que los metales preciosos (en su momento se paga a los soldados romanos con este elemento). Lo recuerda como rayo de sol pero que ya no está presente, sólo es un recuerdo. La segunda parte de la estrofa recuerda a los muchos fusilados que hubo y que acumulados los cuerpos, simulaban una pared humana y que el tiempo ha dejado que sean olvidados.

Vuelve a recordar a los hombres que ya no están, que están enterrados y de cómo todo esto sucedió en un momento en el que la muerte era algo mucho más presente que la propia vida y, aun así, antes de su desaparición, llenaba esa penumbra con poemas en los que la vida y el paisaje eran esenciales y era consciente de que la muerte iba a su lado, pero siempre la enfrentada de una manera positiva y llena de vida.

Ahora que todo ha pasado, en esta nueva estrofa, la primavera brilla y la vida lo llenó todo. Aun así el espíritu que emanaba de su poesía, la de Federico García Lorca, se ha perdido y lo que rodea al poeta ya no significa lo mismo.

El poeta cree que, en parte, la figura de Lorca y su legado se han difuminado con el paso del tiempo. Parece que se dirige a un personaje hasta cierto punto ingenuo que desconocía como el ser humano puede llegar a ser tan terrible con sus semejantes.

Esto que indica Luis Cernuda se observa en algunos de los términos que utiliza en esta estrofa: el acero como referencia a las armas, a la guerra; Granada como referencia del hogar del autor; los cipreses como representantes del cementerio, donde son los únicos árboles que se plantan en él porque sus raíces crecen hacia abajo; los laureles que representan al héroe muerto. Finalmente, habla de sus propios vecinos que lo alababan, que lo elevaban y que lo tenían como referencia intelectual y literaria y que, también fueron los que lo entregaron, como Judas entregó a Cristo a los soldados.

Para Luis Cernuda, la muerte del poeta es una victoria, no es una desgracia, porque significa la victoria de una vida sobre un crimen. El poeta, después de su asesinato, pasará a otro plano y se hace héroe y es recordado, a diferencia de sus asesinos, que a lo único que pueden aspirar es a morirse, a pudrirse y a ser repudiados por la historia.
El autor desea que lo oscuro que rodea a García Lorca desaparezca y se aleje a otros paisajes, pero con el sonido y la palabra del autor granadino y se posen en la humanidad de cualquier espacio yermo y estéril.

En la última estrofa, el poeta desea que Lorca descanse lleno de amor, entre rosas, entre flores y que disfrute en el otro lado lo que no pudo disfrutar en vida. Desea y anhela que, después de todo lo que ha creado, de todo lo que ha sido, que su muerte haya servido para que siga estando presente en su vida y en la vida de los demás, como persona y como poeta.


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Analizado por Susana Marín, en Poemario, publicado en marzo de 2014, visto en https://poemario.org/a-un-poeta-muerto/ .Gracias por leernos y citarnos :)