Ante un Cadáver, Manuel Acuña



Análisis

En este poema, el poeta nos ofrece la visión de un cadáver desde dos puntos de vista, como base del conocimiento para curar al ser humano y aprender de todo lo que nos puede mostrar desde el punto de vista físico y, por otro lado, el de un organismo vivo que da vida, que antes de morir ha dejado su simiente para que una nueva persona realice un camino único, propio y extraordinario.

Nos ofrece la visión de un cadáver ante una autopsia, pero también el espacio en el que se ha de diseccionar para su estudio. Se dirige a él como si estuviera vivo. Un cadáver es una oportunidad de saber más sobre el ser humano. Aumentar el conocimiento es saber más sobre nuestro origen.

Es en la muerte, cuando somos un cadáver, cuando nos damos cuenta de que en ese momento no existen las escalas sociales. Ante él y su estudio, la conciencia, la verdad, lo real apartará supercherías, a los mitos y las creencias. Un cadáver da respuesta a las enfermedades y ayuda a sanar. La muerte nos habla y enseña la verdad de lo que somos.

Nuestro cuerpo, la carne, es algo que nos retiene, una cárcel en vida que se va consumiendo poco a poco. La presencia del cuerpo, aunque sin vida, nos impone a la hora de diseccionarlo. Para el poeta muchos creen que la muerte es el final y que tras el entierro y el velatorio no existe nada más.

Para él, la muerte es un nuevo comienzo. No se puede tomar como medidas vitales del ser humano el nacimiento y la muerte. La madre es el origen de nuestra vida, la que nos crea, pero nuestro cuerpo está constantemente transformándose y por eso la muerte no es el final de la evolución.

Nuestro cuerpo se convierte en polvo, polvo del que nacimos. Seremos, como polvo, base de una nueva vida, seremos abono de un nuevo alimento, de un nuevo maná. Nos transformaremos en pan. Gracias a la muerte de nuestro cuerpo daremos de comer a otros seres al pudrirnos, como por ejemplo el de una mariposa, que llena de belleza todo. Seremos abono de la belleza de una flor.

La tumba tampoco es el final porque damos vida gracias a que nuestros días han terminado. Con la muerte, el recuerdo de nosotros no desaparece. Al ser parte de la naturaleza, nunca desaparecemos. La tumba sólo un espacio del que nace la nueva vida. Es por ello que el poeta nos invita a vivir, pero no a aferrarnos demasiado a la vida, porque en realidad, nunca moriremos, sólo nos transformaremos.


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Analizado por Susana Marín, en Poemario, publicado en diciembre de 2014, visto en https://poemario.org/ante-cadaver/ .Gracias por leernos y citarnos :)