Canción de otoño en primavera, Rubén Darío



Análisis

“Canción de otoño en primavera” es uno de los poemas más famosos en lengua castellana. Sus versos iniciales han trascendido el ámbito literario y son parte de la cultura popular. Se trata de una oda al inexorable paso del tiempo que ha logrado el efecto contrario: vencer al tiempo. Este poema pertenece al libro Cantos de vida y esperanza, publicado en 1905. Rubén Darío (1867-1916) ya era un escritor consolidado y respetado que se hallaba en plena madurez.

La pieza está organizada en 17 cuartetos eneasílabos, actuando cinco de ellas como estribillo temático. Un verso final, en solitario, rompe, de forma deliberada, la armonía del conjunto. El poema se inicia con la estrofa temática. No hay trampa ni cartón, se ofrece el tema del poema: el paso del tiempo, la juventud que se escapa.

Hay que señalar, no obstante, que el título de la pieza ofrece una información clave para su interpretación. El yo poético aun es joven, pero percibe, con amargura, el final de un periodo vital. La madurez aparece en el horizonte. Por ello, es una “canción de otoño en primavera”. El tono del poema es de melancolía, el yo poético vive en otoño aunque su cuerpo todavía esté en primavera. Esa es la esencia temática de la pieza, ponerse la venda antes de la herida, dicho de forma castiza. El yo lírico no vive el momento, sino que se angustia por un futuro que interpreta más triste, es el proceso de pérdida de la inocencia, del vigor y el entusiasmo juvenil. Todo ello dispuesto en un escenario amoroso.

El yo poético narra el encuentro con tres amantes, o tres amores, para exponer la evolución de su vida y su relación con el amor. En la segunda, tercera y cuarta estrofa aparece el primer amor, el más inocente, el menos sensual. Las referencias a personajes bíblicos como Salomé dan a entender que para el yo poético, esta relación es de aprendizaje.

Tras insertar de nuevo la estrofa temática Darío expone una segunda relación. Crece la pasión y la sensualidad. El amor se torna, también, físico. Finalmente, el tercer ejemplo que cita el poeta nos lleva a una relación puramente pasional en el que la ingenuidad ha quedado atrás. El yo poético ha crecido y sus relaciones ya no son las mismas.

En la última parte del poema, Darío se lamenta del resto de amantes. A pesar de que le inspiran para su obra, a pesar de haber tenido relaciones en muchos lugares, ninguna ha conseguido colmar sus aspiraciones. El mito de la mujer como una princesa aparece aquí expuesto. Siempre se busca algo que no se puede obtener…

Pero a pesar de los pesares, el poeta seguirá buscando, su sed no se apaga. Y aunque la juventud se marchite, no cejará en su empeño. El último verso cierra de forma optimista esta oda al paso del tiempo. La juventud se va para no volver, pero el amor nos espera en cualquier instante.

“Canción de otoño en primavera” nos recuerda que la poesía es capaz de exponer de forma sintética las heridas y las esperanzas del espíritu. Un poema memorable.


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Analizado por David Rubio, en Poemario, publicado en abril de 2014, visto en https://poemario.org/cancion-otono-primavera-2/ .Gracias por leernos y citarnos :)