Del mundo y su vanidad, Fray Luis de León



Análisis

Fray Luis de León, continuando con su poesía religiosa y nos ofrece en esta ocasión un texto en el que nos desarrollará su visión de algunos de los males del ser humano, en este caso el del peligro de la vanidad, un sentimiento que muchas personas padecen.
Comienza el texto con una llamada a los lectores acerca del poema en la que advierte a los vanidosos, a los que compara con las víboras, que sí tienen esos sentimientos, pueden dejar de leer el poema que él ha escrito. En los siguientes versos habla de que utilizará a la inspiración, su musa, para crear una poesía triste, irónica, en la que denunciar las maldades del mundo y del ser humano.

Así, los versos pretenden llamar la atención y hacer reaccionar al lector y que éste se sorprenda. Las palabras parecen quedar sin sentido ya que no son capaces de expresar todo lo que el poeta quiere decir. Al mismo tiempo pide a Dios que lo que él quiere expresar no sea tan real como puede ser, porque entonces dudaría de la propia esencia del ser humano.

Uno de los puntos importantes para el poeta es que lo creado por Dios y por el hombre no tiene que ver con la temática de este poema. Para el, la vanidad es un sentimiento mucho más profundo y que se enfrenta a la propia fe. El poeta no comprende las leyes y la justicia humanas y, además, no le gusta que esta cambie según conveniencia. De hecho, es consciente de que no es perfecta y de esa imperfección nacen las guerras, que alejan al hombre de Dios y del buen camino.

Continúa hablando de lo voluble del ser humano y de cómo esto influye en sus creencias, en sus actos y decisiones. Esta idea se desarrolla en los siguientes versos hablando de cómo el hombre está perdiendo la esperanza y de cómo esa pérdida lo hace más variable en sus deseos, anhelos y la propia fe.

El hombre pelea consigo mismo sin perder ni ganar y no está contento con nada. Es por ello que el poeta habla de las bondades de la soledad, equiparándola con la tranquilidad. Para él es algo que el hombre busca en muchos momentos, ya sean los que tienen fe o los que la perdieron y quieren volver a reencontrarla.

La vanidad es como un espejo que nos devuelve una imagen irreal de quien somos y es testigo de nuestra propia hipocresía. Nos hace promesas que no cumple y cuando nos damos de bruces con la realidad hay que pagar una factura muy cara. Lo único que hace es encerrarnos en un castillo de cristal, algo irreal que no existe.

Continuando con esta idea, incide en todo lo que pierde el vanidoso cuando todo desaparece, y no sólo se refiere a la parte material. Tenemos que darnos cuenta de que, en nuestra vida, tenemos subidas y bajadas, pero tenemos que ser conscientes de que cada amanecer es una oportunidad. El poeta se hace una pregunta retórica referida a la volubilidad del hombre y de cómo esto afecta sus deseos (el soltero quiere casarse y el casado quiere volver a ser soltero).

Cambiando la temática, el poeta nos compara la vanidad con el momento en que un soldado se va a morir y se da cuenta de que en ese instante de que, realmente, a los poderosos sólo les importa mantener su status y su economía y que su muerte no significan nada. La propia vanidad del soldado lo condujo a una muerte que no será recordada por quienes lo enviaron a luchar.

Pero la vanidad no sólo afecta al poderoso, también afecta a las escalas sociales más bajas, como a los campesinos, que envidian al que rige, al que vive en la corte y cuya ocupación es la de recoger los frutos de lo plantado a modo de impuestos.

Fray Luis de León hace aquí una pequeña crítica social por la que refleja la idea del campesino que se queja de su miseria, que no se le deja mejorar y que, cuanto más tiempo pasa, su pobreza aumenta. Se critica la labor del campo como un tipo de trabajo que sólo da penas y es muy duro. Por otro lado, también se apunta que la bondad de los campesinos no se valora y que no se les deja cambiar su condición social ni mejorar.

Hay una referencia al rey Don Sancho como persona cuyos valores alejan del hombre vanidoso y que puede ser modelo para muchos, como persona y como regente. Su muerte parece que fue una pérdida de la esperanza cristiana. El poeta quiere que su recuerdo perdure en la memoria y que su muerte sea vengada. Para él era un regente respetado por su fuerza, por su bravura…, por todos, incluidos sus enemigos. Incluso las victorias posteriores sobre los moros, para él son menos importantes porque Don Sancho ya no está. Habla de otros reyes que pasaron y que murieron sin pena ni gloria, regentes que han ayudado a que un imperio se destruya.

Finalmente retoma nuevamente el tema de la vanidad y hace un ruego para que desaparezca todo rastro de ella y, por extensión, de un pecado muy importante, la pereza. Para el poeta es importante desterrar esos sentimientos, que son muy atractivos y poderosos pero, a la vez, muy destructivos. Por eso, si los eliminamos, se renunciamos a estos, su vacío lo ocupará el amor.


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Analizado por Susana Marín, en Poemario, publicado en marzo de 2014, visto en https://poemario.org/del-mundo-y-su-vanidad/ .Gracias por leernos y citarnos :)