Dime qué dices, mar!, Miguel de Unamuno



Análisis

En el año 1864 nació en Bilbao el célebre y gran filósofo y escritor español Miguel de Unamuno, máximo representante de la Generación del 98. Escribió a lo largo de su vida un gran número de obras tanto de teatro, novelas, ensayos y poesía. En 1880 comenzó sus estudios de Filosofía y Letras en la Universidad de Madrid, y los completó a partir de 1884 con su doctorado en Historia de la Lengua Vasca. Entre los años 1894 y 1897 formó parte de la Agrupación Socialista de Bilbao.

Después sufriría una depresión. Hacia el año 1900 fue nombrado rector de la Universidad de Salamanca y catorce años después fue destituido y desterrado debido a sus convicciones políticas. Unamuno se marchó a Francia y volvió a Salamanca una vez caído el antiguo régimen político. Murió en dicha ciudad en el año 1936.

En cuanto a su literatura, hemos de señalar que fue realmente asombroso el número de ensayos, novelas, y poemas que publicó. No llegó a crear un sistema filosófico propiamente dicho, pero es digno de admirar cuánto ha aportado a la filosofía y a la literatura en lengua castellana. Los temas que lo inquietaban como ser pensante fueron los que analizó en sus obras. La poesía fue considerada por él como una manera de desahogo y expresión del espíritu. Entre dichos temas destacamos: la angustia existencial, el paso del tiempo, la relación con Dios y la religión, la contraposición de fe y razón, la muerte, etc.

Este poema con el que nos está deleitando es un soneto: catorce versos endecasílabos divididos en dos cuartetos y dos tercetos. La rima es la siguiente: ABBA ABBA CDC CDC.

Unamuno se dirige al mar, le habla a él directamente atribuyéndole a este las características propias del Destino. Este poema es una metáfora con la que el autor está reflexionando sobre el devenir de la vida, la duda existencial y el destino.

Así, vemos cómo para el autor el desconocimiento de lo futuro y de aquello que lo espera es motivo de desesperación y angustia: “el secreto secreto nos oprime” (verso 8). Con términos como gemido, letra fatal, pesares, o azares, observamos que la resolución que el destino aguarda para cada uno de nosotros lo hace inquietarse porque es desconocido, secreto e inalcanzable. Califica al destino o a la suerte de “sinrazón”, alejándose con estas afirmaciones de las creencias propias de toda religión. Unamuno termina el poema diciendo que la vida no perdona, es cruel (verso 11) e injusta (verso 12).

En cuanto a los recursos literarios empleados, además de la gran metáfora que conforma el poema en su conjunto, encontramos apóstrofe cuando el poeta se dirige a un ser inanimado como es el mar (verso 1); también está presente la derivación en los versos número uno y catorce, y la dilogía en los versos número ocho (secreto) y trece (canto).

Ciertamente podemos adivinar que Unamuno sufrió alguna que otra crisis de fe y por supuesto una crisis existencial. Quizás estas crisis sean precisamente el motor que nos lleva a seguir indagando en nuestro interior y en nuestro intelecto para finalmente hallar aquello que consideramos la Verdad.


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Analizado por Victoria Jorrat, en Poemario, publicado en febrero de 2014, visto en https://poemario.org/dime-que-dices-mar/ .Gracias por leernos y citarnos :)