El niño de la palma, Rafael Alberti



Análisis

El niño de la palma fue uno de los primeros poemas que escribió Rafael Alberti, quien fuera uno de los más célebres miembros de la famosa y fructífera Generación del 27. Esta generación de poetas, los cuales quedaron formalmente agrupados a partir de la celebración del tercer centenario de la muerte de Góngora en el año 1927, se ubica a su vez en la Edad de Plata de la literatura española.

Rafael Alberti nació en el Puerto Santa María, en Cádiz, en el año 1902; y murió en su misma ciudad natal en el año 1996. Recibió a lo largo de su vida numerosos premios literarios, como por ejemplo el Premio Nacional de Poesía con su primera publicación Marinero en tierra en el año 1925, el Premio Lenin de la Paz en 1965, o el Premio Cervantes en 1983. En este mismo año fue nombrado Hijo Predilecto de Andalucía y dos años después Doctor Honoris Causa por la Universidad de Cádiz.

Tras la Guerra Civil española, y debido a sus ideales políticos vinculados con el comunismo (fue militante del Partido Comunista de España) tuvo que abandonar el país y se exilió en diversos lugares entre los cuales nombraremos Francia, Italia, Chile o Argentina. Una vez que Franco hubo fallecido volvió e España.

En un primer momento Rafael Alberti se dedicó a la pintura, pero hacia el año 1920 cambió los pinceles por la pluma, los lienzos por cuartillas, y los sombreados por versos. Su poesía estuvo siempre muy marcada por sus vivencias personales; así, aunque en sus comienzos desarrolló una poesía sencilla y musical inspirada en el folclore andaluz, fue evolucionando hacia una poesía más comprometida política y socialmente primero, y cargada de nostalgia, sentimiento y símbolos, después.

Partiendo, pues, de esta información, enmarcaremos este poema que nos ocupa en su primera y más famosa etapa: la etapa inspirada en la poesía popular y en el folclore andaluz. Sin ir más lejos, el tema fundamental que trata este poema es precisamente el desarrollo y el transcurso de una corrida de toros, fiesta muy extendida y popular en la Andalucía de su época. Pertenece a su obra El alba del alhelí, escrita entre 1922 y 1927.

El poema consta de cuarenta y cuatro versos de arte menor y con rima consonante; y presenta la forma típica de una canción popular o villancico. No sólo trató el tema del folclore con la temática taurina sino que también eligió una forma que ayudara a su memorización y posterior recitación oral. Se compone el poema de un estribillo “¡Qué revuelo!” que se va repitiendo a lo lardo de la composición; de seis estrofas de diferente extensión que conforman la mudanza, y de unos versos de vuelta, por ejemplo los versos 17, 18 y 19.

En cuanto a la organización de las ideas, hemos de señalar que rodeando las ideas fundamentales de expresiones que nos muestran alegría y festejo como son: ¡Qué revuelo! (verso 1), “Ángeles con cascabeles” (verso 6), “a jugar contigo” (verso 22), “¡Qué salero!” (verso 42), etc. el poeta describe aquello que tiene lugar en la corrida de un torero apodado El niño de la palma, que no ha sido elegido al azar sino que fue, en realidad, un torero de Ronda que vivió entre los años 1904 y 1961 y cuyo nombre de pila era Cayetano Ordóñez. Seguramente fuera un admirador o un amigo.

Emplea en todo momento un vocabulario típico del ambiente taurino: toro torillo, arena, redondeles, cógeme, pitones, chiquero, zapatillas, hombreras, barreras, banderillas, chorreras, cuernos o mulillas; entrelazado con numerosas expresiones propias del andaluz hablado y coloquial y cargadas de matices costumbristas: ¡qué revuelo!, pájaro pillo, armar la marimorena, nombrar a la Virgen (Andalucía era y sigue siendo una tierra muy mariana), ¡qué salero!, me importa un pito…

Con respecto a los recursos literarios empleados en el poema, destacamos los siguientes: exclamación, presente en todos los versos de estribillo y de vuelta; y personificación del toro (verso 14). Así como destacamos dos metáfora principalmente. Una la encontraríamos en el verso número treinta y ocho, el toro representa la muerte para el torero. La otra sería la presentación del torero como pájaro, y esta idea se reitera en varios versos: “pájaro pillo” (verso 3), “Alas en las zapatillas” (verso 28), y “canario de las barreras” (verso 30).

Este poema popular y folclórico tendría éxito en su época gracias a la actualidad de su tema y de su estilo. No obstante, hoy en día también puede resultar de gran interés por muy diversos motivos nos gusten o no las fiestas taurinas. En primer lugar nos aporta una gran cantidad de datos culturales del contexto en el que vivió y escribió Alberti; en segundo lugar podemos considerarlo un documento histórico en cuanto al lenguaje coloquial andaluz; y por último, sienta las bases de la poesía albertiana en sus comienzos.


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Analizado por Victoria Jorrat, en Poemario, publicado en marzo de 2014, visto en https://poemario.org/el-nino-de-la-palma/ .Gracias por leernos y citarnos :)