España, Jorge Luis Borges



Análisis

Es como cuando alguien de fuera critica a tu familia. No nos gusta, aunque nosotros seamos los primeros en criticarla, pero es nuestra, podemos hacerlo. Los de fuera, no. Algo parecido sucede cuando toca hablar del país, de la patria, ese término tan peligroso. Muchas personas se rasgan las vestiduras cuando “algún extranjero” critica a la patria.

Recordamos a Pérez-Reverte llamar “gilipollas” a Borges en una conferencia en Argentina. Y es que la relación del escritor argentino con España y el idioma castellano nunca fue del todo afectuosa. El calificativo de Pérez Reverte se debió, al parecer, a algunas declaraciones que en su día había hecho Borges sobre España y el español, entre ellas cuando dijo que El Quijote en castellano le parecía una mala traducción del inglés (primero lo había leído en ese idioma).

Una perspectiva poética de España

Una ironía muy borgeana que demuestra su amor por la cultura anglosajona y que nos sirve para introducir este poema titulado “España” (1964) y que, por supuesto, describe su visión de este país. Borges no odiaba la cultura española, adoraba a Quevedo o a Cervantes, pero su distancia desde el otro lado del charco le permitía censurar “la España del refranero y del haragán”.

Buena parte de esta relación contradictoria con España la tenemos en este poema homónimo. Comienza haciendo una referencia a los símbolos y a la muerte. Las dos Españas, tal vez más, que quedan reflejadas en estos versos, un país supersticioso y en permanente discusión. Y, por supuesto, Borges no pierde la oportunidad de hacer una referencia a El Quijote, una de sus novelas preferidas, pero siempre interpretada a su manera.

Más adelante Borges, pasa revista a la historia de la Península Ibérica

Nos adentramos primero en el mito, con Ulises descendiendo al infierno, y luego damos paso a los diferentes pueblos que dejaron su impronta en el país, con especial atención a la España de Islam, cultura que, gracias a textos como Las mil y una noches, Borges también adoraba.

La segunda parte del poema es una abierta reconciliación con España, cuyos rastros percibe en su Buenos Aires de los años 60. Porque a pesar de todo, España también está en linaje del poeta, asunto (el del linaje) que tanto preocupó al Borges más altanero.

Borges nunca se olvidó de España, la detestó o se burló, pero no la olvidó

Tal vez en su ingente biblioteca no abundaban los textos en castellano si los comparamos con los de otros idiomas, pero el escritor argentino, con este poema, parece tender su mano al otro lado del Atlántico, porque España, con sus imperecederos defectos, sigue siendo su familia.


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Analizado por David Rubio, en Poemario, publicado en enero de 2016, visto en https://poemario.org/espana/ .Gracias por leernos y citarnos :)