Espero, Mario Benedetti



Análisis

Poemas como “Espero” nos permiten comprender la trascendencia y la popularidad de la obra de Mario Benedetti. Se trata de uno de los poetas en castellano más leídos de las últimas décadas, una figura imprescindible en toda Hispanoamérica. A pesar de que buena parte de la crítica especializada le sitúa en un segundo escalón con respecto a Neruda o Lorca, “los lectores le han dado la razón”, como dijo alguna vez el escritor uruguayo.

Ese es uno de los hallazgos de Benedetti, haber escrito para la gente y no para la crítica o sus compañeros de profesión. No tuvo reparos en simplificar la poesía, huir de lo críptico y la búsqueda de la metáfora perfecta. Exponer, en definitiva, emociones comprensibles para cualquier lector. De alguna forma, Benedetti fue uno de los responsables de la democratización de la poesía.

“Espero” habla de ausencias, de distancias, de amor quebrado por la separación. Y lo hace con un lenguaje sencillo, de imágenes diáfanas. El tono de toda la pieza es melancólico, de “esperanzas perdidas”. El yo lírico vive una noche constante esperando un día que no llega. La noche es la ausencia y el día es el reencuentro posible. O bien, las noches como instantes eternos de soledad, en los que el yo poético se encuentra de frente con su dolor. Con estos sencillos conceptos se abre este poema que continúa exponiendo el dolor que vive el yo poético por la separación de su amada.

Hay que tener en cuenta que Benedetti vivió largos periodos de exilio, separado no solo de muchos seres queridos, sino también de su patria. “Espero” es de esos poemas que exponen el sufrimiento que conlleva la ausencia, no solo de las personas, también del hogar. El yo lírico también es consciente de que los sentimientos de su amada son de dolor, aunque tal vez por orgullo “no lo dices”.

Benedetti se refiere a un beso que inició la ausencia. Esos besos eternos de estación o aeropuerto que anuncian el final, besos que no debieran acabar nunca pero que se detienen. Y al beso le sigue el sueño, el sueño del reencuentro. Así lo expone Benedetti que insiste una y otra vez en que “no está allí”.

En los últimos versos se dan las claves de ese exilio forzado. El yo poético se vio obligado a la partida y no puede volver. Son circunstancias que van más allá de su propia responsabilidad. De alguna manera, el yo poético espera que su amada le perdone y que comprenda que, por el momento, no es posible el reencuentro.

La noche como el espacio ideal para el estruendo melancólico aparece de nuevo al final de la pieza. El yo poético se tortura con estos versos y es que, a veces, la tortura es parte del amor. “Espero” es un poema sencillo y cercano, tal vez un tanto autocomplaciente, pero que ha quedado como una de las piezas que mejor exponen el dolor de la ausencia.


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Analizado por David Rubio, en Poemario, publicado en abril de 2014, visto en https://poemario.org/espero/ .Gracias por leernos y citarnos :)