Hora absurda, Fernando Pessoa



Análisis

En el tema principal del poema de este autor gira en torno a la muerte. A través de la primera de sus estrofas va desarrollando la visión particular, personal e íntima de la parca. Si nos adentramos en esta primera estrofa del poema, se nos presenta a la muerte como un barco con las velas totalmente desplegadas, al igual que la imagen que se da de su túnica. Silenciosa, lleva el nombre escrito para las lápidas, una insignia, flámula, que distingue a quien la acompañara en su camino.
Para el artista, la muerte significa por un lado, un cadáver y, por otro, algo que no se puede plasmar en color, un cuadro imposible de pintar.

En la tercera estrofa, hay una presencia, un aire enrarecido pesado. El poeta se siente ahogado, sin salida, como una relación sin sentido. Cuando la muerte se acerca, es una visión de un ser sin exterior e interior y su presencia lo convierte todo en pesar.

La muerte visita sin prisa. Es como una plaga que afecta a todos y a todo, como los cementerios de los barcos y los marineros que arrastra con ellos. Todo lo que rodea la muerte, jaspe negro, es oscuridad, incluso los detalles de la propia lápida del poeta. Éste acepta su destino. Nada ni nadie pueden juzgarle por no busca la muerte, sólo espera que lo busque.

El tiempo lo arrastra todo, a los ejércitos, a los imperios, las construcciones, todo. La muerte no respeta ni a las civilizaciones, los palacios, ni siquiera la riqueza supone algo ante su llegada. A su paso los símbolos desaparecen, como los jardines o los pavos reales.

La sensación de frío ante su presencia es una constante en todo momento. Y continúa describiendo como los imperios desaparecen. El hombre, debido a las plagas también es barrido. La muerte no respeta a nadie pero, aún fría, siente la tristeza y el calor de los muertos.

La muerte nos rodea constantemente, ya sea en la literatura, en la naturaleza, la vida cotidiana… ni los niños escapan, nada nuevo lo sorprende. La muerte no avisa, sólo espera y, en el momento adecuado, en el instante que se espera, su guadaña hacer el trabajo dejando un rastro de sangre y sabor a bilis.

La muerte tiene belleza por sí misma, es hermosa, pero nadie quiere verlo e, incluso, aunque se desee la muerte no mostrara esa belleza. Al final todo se queda en cuerpos presentes en un funeral y un entierro.

En la vida subimos y bajamos escaleras hasta el final. La muerte también supone el trabajo para mujeres en la mortaja, las tejedoras. La muerte es destrucción y renacimiento. Por cada muerto hay un nacimiento, una regeneración.

La muerte es consciente de que cada día puede ser hermoso pero ella tendrá que seguir haciendo lo que hace. Lo hermoso para uno significa el fin para otro.

El amor está presente en la familia y esos lazos la muerte sabe que, en algún momento, los romperá, como se marchitan las flores tras el funeral.

En la antepenúltima estrofa, se habla de que sería mucho mejor para las personas ser objeto o elementos inertes porque, de esa forma, podrían vencer a la muerte. En la última estrofa se nos advierte que la muerte no tiene prisa, sólo espera y, si somos conscientes de ello, puede torturar nuestra alma.


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Analizado por Susana Marín, en Poemario, publicado en febrero de 2014, visto en https://poemario.org/hora-absurda/ .Gracias por leernos y citarnos :)