La mujer manchega, Antonio Machado



Análisis

La mujer manchega es un poema publicado inicialmente en 1915 como Mujeres de España, aunque acabaría formando parte de Campos de Castilla. Los dos últimos versos de esta pieza, con Dulcinea y Quijote como protagonistas, resumen su sentido y objetivo: un homenaje a la obra de Cervantes, a través de algunos personajes femeninos que aparecen en la obra.

La veneración que Machado sentía por Don Quijote de la Mancha quedó patente a lo largo de su trayectoria literaria. En un discurso inédito publicado recientemente, el autor andaluz exhibía su pasión por la obra de Cervantes:

“El Quijote no es una obra renacentista, es mucho más, es la primera obra moderna, no ya de la literatura española, sino de la literatura universal. (…) Esto era tan nuevo entonces que no podía ser comprendido ni gustado; y esto explica que el éxito del Quijote se debiese exclusivamente a los elementos cómicos que contiene (…) El movimiento se demuestra andando y el amor al libro, leyendo. Leed vosotros; con preferencia las obras inmortales y, entre ellas, la primera, el Quijote, el libro de aquel pobre hombre que fue un día Miguel de Cervantes, por quien nosotros nos sentimos hoy orgullosos de ser españoles”.

Es ese orgullo, tal vez quebrado, el que destila el poema La mujer manchega. Machado parte de versos alejandrinos con rima pareada y consonante. Los primeros versos muestran varios de los lugares donde la mujer hacía su vida, donde la mujer era protagonista. Pero pronto entendemos que esencia de esta pieza es, también, el homenaje al Quijote a través de sus mujeres: la de Panza, la de Don Diego y, por supuesto, Dulcinea…

Tras el primer pareado, Machado se detiene a describir a la mujer manchega. A través de elementos propios de la tierra, como la bodega o la llanura, el yo poético crea imágenes y metáforas sobre el aspecto y la psicología de la mujer todo ello tomando el Quijote como base literaria inspiradora. En los últimos versos de esta tercera estrofa describe también su modo de actuar, sus principales quehaceres cotidianos, algunos de ellos que exponen también una visión un tanto crítica por parte del poeta.

En el siguiente pareado, Machado acude ya directamente al Quijote. Y a Dulcinea. Con un cierto matiz romántico recuerda la pasión que se desarrolló en esas tierras. La siguiente estrofa es una descripción física de los campos de La Mancha. Machado muestra aquí su habilidad para atrapar en unos pocos versos la belleza del paisaje y su impacto en el corazón del observador. Y finaliza esta estrofa con la aparición de Quijote, que había perdido la razón guiándose por su amor a Dulcinea.

La última estrofa y el pareado final son el homenaje definitivo al gran amor de Alonso Quijano cerrando de forma brillante este poema de profunda influencia cervantina.


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Analizado por David Rubio, en Poemario, publicado en marzo de 2014, visto en https://poemario.org/mujer-manchega/ .Gracias por leernos y citarnos :)