Oda a Salvador Dalí, Federico García Lorca



Análisis

Este poema de Federico García Lorca es una declaración de amor correspondido. Ofrece una imagen de Dalí fuerte, enorme y la de un pintor que encuentra su camino artístico. Atrás queda la tristeza, los claroscuros y llega de color, la vida, la felicidad al lado de Dalí.

Se buscará la simplicidad y no lo complejo de los maestros anteriores. Lo antiguo no expresa lo suficiente y queda una sensación de vacío, de no decir nada. En Francia, en París, parece que se frena la libertad en muchos ámbitos. Hay una falta de creatividad, falta de color, de primavera. También hay decisiones gubernamentales que afectan a lo cotidiano de la vida en esa ciudad, como es el cierre de las casas de prostitución. Los dos artistas, beben de los clásicos, pero no se parecen a ninguno.

Cadaqués, a diferencia de París, carece de la enorme cantidad de casas de esta ciudad francesa. Pero las que hay son muy antiguas. Tiene mar, el aire limpio y el horizonte, además del agua fresca que ver. Los marineros faenan de noche, con lo que no hay miedo a las sirenas. La luna es la luz que refleja el sol. Dalí es el pintor que juega con los límites y lo supera. Crea nuevas ideas y las plasma ante el asombro de todos, incluidos los coleccionistas.

Cadaqués es el lugar donde vive Dalí, desde donde se ve todo lugar, en lo alto. Rodeado de árboles, esas flautas de madera de las que habla, que dan frutas, de los que se puede vivir en aquel lugar. Los marineros desean pescar, pero no sueñan. Únicamente se puede soñar con los ojos abiertos, con un atardecer rojo y la imagen de los peces saltando en el agua, pasando por delante de la luna.

El color blanco de los barcos de pesca, cerca de la orilla, nos dicen que están faenando. No hay nada fantástico en la pesca, no hay ensoñación. También nos presenta un Dalí moreno, joven y sexualmente muy activo, haciendo una mención sutil por el gusto del onanismo de este pintor. El poeta alaba el deseo del pintor por hacer algo nuevo, eterno, en lo limitada que es la vida. Se refiere a Dalí como creador de un estilo pictórico único, nuevo, que influirá en este arte, huyendo de formas que sólo se queden en la imagen sin que digan nada, aunque sean increíbles.

La creatividad de Dalí, su fantasía, llega al lienzo a través de sus manos en parte, su pintura es poesía, el reflejo también de los paisajes de Cadaqués. Es posible que al principio nos entienda su arte o cueste captarla, pero Lorca cree que el pintor sabe qué quiere hacer y cómo hacerlo.

Dalí se adapta y bebe de las corrientes actuales, creando la suya propia. Cada día es único y puede ser el último. Por eso la creatividad se vive al momento, no se aplaza hasta el día siguiente. El tiro en el ala se refiere al agujero de la paleta donde entra el dedo para asirla. Dalí quiere la inspiración como algo religioso, como la copa de la eucaristía. Se siente tocado por Minerva, la diosa de los artesanos. Siente que quiere crear siempre y sus cuadros han de ser perfectos.

El poeta siente que el pintor bebe de los clásicos sin quedarse en ellos. Es un nuevo artista que se emborracha de su creatividad surrealista. Dalí, como pintor, se posiciona para que todos vean quién es y que lo que pinta, su estilo, está definido. Refleja lo que ve con sus ojos, lo retiene, lo guarda y lo transforma en algo propio y nuevo a la vez.

Dalí es concreto, todo en su pintura es estudiado y cada elemento tiene un porqué, aunque en ocasiones busca el guiño divertido con el espectador. En las pinceladas de sus obras podemos ver muchas imágenes, como pueden ser las cuerdas de la guitarra, las esferas, líneas rectas y transparencias.

Lorca expresa su amor Dalí. Todo gira en torno a ellos. Él es su rosa de los vientos. Siente un amor puro por el pintor y está lleno de felicidad, que no quiebra. Está enamorado de él como pintor y persona, además de ser humano. Vuelve a mostrarnos una referencia a la sexualidad de Dalí, asociada a su onanismo, aunque Lorca se siente correspondido.

Lorca también ama el amor del pintor a Cataluña, a su cultura y saber, a su capacidad de querer y al amor que hay entre ambos sin fisuras. Habla del Dalí que desea ser eterno y del artista al que le aterra el reconocimiento del pueblo. Habla de la importancia del mar en su obra. Ante todo, lo más importante para Lorca es el amor que siente hacia el pintor, su relación y la creatividad que se retroalimentan.

Cada cuadro que pinta Dalí, cada dibujo que realiza, Lorca siente que tiene algo de él, de su relación, de su amor. Cuanto más pinta, cuanto más crea, Dalí es más parte de la historia de Cataluña, de España y del mundo. El poeta pide al pintor que no piense en el paso del tiempo, esa clepsidra de la que habla, y en la muerte. Desea que nunca le falte el mar, el paisaje de Cadaqués, que es fuente nueva de inspiración de su obra.


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Analizado por Susana Marín, en Poemario, publicado en mayo de 2015, visto en https://poemario.org/oda-salvador-dali/ .Gracias por leernos y citarnos :)