Todo el Pasado, Gloria Fuertes



Análisis

En España, siempre se ha asociado la voz de la Gloria Fuertes a la literatura infantil y juvenil. Fue sobre todo a partir de los años 70, con sus programas de televisión, cuando la escritora madrileña conquistó el corazón de los niños (y de los padres) con sus rimas y cuentos. Pero Gloria Fuertes tuvo también una vertiente más introspectiva dirigida a un lector adulto. “Todo el pasado” está en esta línea.

En solo cuatro estrofas, apenas un puñado de versos, Fuertes nos transmite un poderoso sentimiento de esperanza y de lucha. “Todo el pasado” habla del dolor de los recuerdos, del drama del pasado, pero también es un canto al futuro y a la reconciliación.

En este sentido, las biografías sobre Gloria Fuertes siempre señalan la Guerra Civil como uno de los sucesos que marcarían su vida, como la de muchos españoles. Con solo 19 años asistía al inicio de la contienda que duraría tres largos años. Poco tiempo atrás, la escritora había perdido a su madre. La propia autora confesó varias veces que la guerra cambió su vida y su forma de percibir la realidad.

En “Todo el pasado” aparecen estos miedos a quedarse anclada en el dolor de otro tiempo. Ya en los primeros versos aparece este contraste entre pasado y futuro, entre la tortura y la esperanza. Los recuerdos propios se mezclan con el drama de todo un país. Pero la autora quiere mirar hacia delante, construir un porvenir. No permitirá que la empujen a desvanecerse en el pasado, quiere seguir hacia delante, aunque esto la conduzca a una vida solitaria.

A veces la soledad es el mejor lugar para descansar, para encontrarse con uno mismo y con el absoluto. El silencio también puede estar lleno de palabras, de verdades que no se escuchan entre el griterío ajeno. A veces hay que parar, para dar dos pasos hacia delante.

En la tercera estrofa, no obstante, la autora abre su corazón a los amigos. Agradece a sus seres queridos la comprensión. Con ellos se encontrará en el amanecer, les abrazará cuando el Sol ilumine el futuro.

La última estrofa es el brillante cierre del poema. Utilizando la imagen del río como personificación de su actitud ante la vida, la poeta expone su decisión. No hay vuelta atrás, una fuerza indomable la arrastra hacia el futuro. ¿Una huida hacia delante? No, es el deseo de vivir, de no quedarse estancada en un remanso. Un remanso que no es de paz, sino que es aflicción, recuerdos turbios, muerte. El río es la fuerza que limpia las heridas del pasado.


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Analizado por David Rubio, en Poemario, publicado en septiembre de 2015, visto en https://poemario.org/todo-pasado/ .Gracias por leernos y citarnos :)