Adiós!, Alfonsina Storni



Análisis

Alfonsina Estorni Martignoni fue una poetisa argentina que nació en el año 1892 en Suiza, sus padres se encontraban en dicho país por motivos de trabajo, y murió en Argentina en 1938.

Desde muy joven comenzó a trabajar en los negocios familiares, pero no le gustaba y trató de buscar su camino por otro lado. A los trece años inició una gira de teatro; pero ese mundo la desencantó y lo dejó. Finalizada su etapa escolar, comenzó con los estudios de Magisterio y esta sería su profesión durante el resto de su vida, la cual compaginaría siempre con la escritura de sus poemas. En un primer momento publicó sus poemas en revistas literarias como son por ejemplo: Mundo Rosarino y Monos y monadas. En 1916 vio la luz su primer libro cuyo título fue: La inquietud del rosal.

Fue madre soltera y padeció cáncer de mama, enfermedad que la llevó a una profunda depresión y a suicidarse en el Mar del Plata.

Su poesía se caracteriza por ser original, cálida, reflexiva y feminista. Comenzó escribiendo temas amorosos y relacionados con los sentidos pero, poco a poco y a causa de las experiencias vividas, sus poemas se tornaron más reflexivos y constantemente hacía alusiones a sus temores y a su enfermedad.

El poema ante el cual nos encontramos es un romance compuesto por veinticuatro versos de arte mayor, de los cuales tienen rima consonante todos los pares y los impares quedan libres; y ordenados en seis estrofas de cuatro versos cada una. El tema fundamental del poema es el paso imparable e invencible del Tiempo. Han sido muchos los poetas que han reflexionado sobre aquellas cosas que son devoradas por el Tiempo, imparable fenómeno que nos recuerda a diario lo insignificante que es el ser humano. Junto a este tema y de manera totalmente armónica se tratan otros temas secundarios como la soledad o la tristeza. Dividimos, pues, el poema en cuatro partes. La primera parte nos ocuparía desde el verso número uno al verso diez. Se trata de la introducción al tema: el paso imparable del Tiempo y la asociación del Tiempo con la muerte inevitable. La segunda parte la encontramos desde entre el verso número once al verso número dieciséis: nos habla de la tristeza que conlleva la soledad y observamos el pesimismo de la autora ante la imposibilidad de recuperar aquello que se marcha, que forma parte del pasado. A continuación, entre los versos 17 y 20, leemos un apóstrofe: Storni le pide a su corazón que sea duro y malo para no sufrir, entendemos que desea vestir una armadura imaginaria que la proteja de los golpes que el paso del tiempo le azota. La última parte coincide con la última estrofa y se trata de una despedida evidente y escalofriante, pues parece que le habla directamente a la vida como si la autora ya hubiera decidido cuál iba a ser su desgraciado final: el suicidio.

Esta obra está repleta de recursos literarios. Los más llamativos son los siguientes: personificación: “Las cosas que mueren” (verso 1); antítesis: mueren – resucitan (verso 1); repetición: por siempre (verso 4 y 8); aliteración (con el sonido p): “es polvo por siempre y por siempre será” (verso 4); paronomasia: llagas – llegue (versos 17 y 18); y geminación, quizás este último el recurso que predomina: los días (verso 9), “¡Qué triste!” (versos 11 y 14), las sombras (versos 13 y 14), las cosas (versos 15 y 16), de llagas (versos 17 y 18) y “¡Adiós!” (versos 21 y 22).

Se trata de una composición con importantes mensajes filosóficos, y propia de una persona que había reflexionado sobre todos aquellos matices temporales y sensibles de la vida, pues es eso la vida: tiempo y sensibilidad. Adivinamos que su autora miraba la vida con pesimismo y desencanto, y valorando, al mismo tiempo, todo aquello que siempre la había rodeado. Pero… ¿acaso no sufriríamos más si el Tiempo no pasara?


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Analizado por Victoria Jorrat, en Poemario, publicado en abril de 2014, visto en https://poemario.org/adios-storni/ .Gracias por leernos y citarnos :)